Malpaís de Güímar |
| Reserva Natural Especial del Malpaís de Güímar (T-5) Características generales: el malpaís de Güímar alberga una de las mejores muestras de cardonal-tabaibal del archipiélago, que en el resto del sur de la isla ha sufrido un fuerte deterioro. Posee gran importancia científica, tanto por su alta tasa de endemismos, como por contar con especies amenazadas como una forma de cerraja conocida también como balillo (Atalanthus microcarpus), y un gran elenco de especies protegidas. Se trata de una estructura simple (cono y malpaís asociado) pero bien conservada y de interés geomorfológico, que constituye un hito de referencia paisajística del territorio que ocupa. Tiene una extensión de 290,3 hectáreas ocupando el 2,82% del municipio. Declaración: fue declarado por la Ley 12/1987 , de 19 de junio, de Declaración de Espacios Naturales de Canarias, como paraje natural de interés nacional del Malpaís de Güímar, y reclasificado a su actual categoría por la Ley 12/1994 , de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias. Otras protecciones: la reserva es por definición área de sensibilidad ecológica en toda su extensión, a efectos de lo indicado en la Ley 11/1990 , de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico. 1.- Formas de relieve más importantes La reserva incluye un cráter volcánico de 276 m. de altitud y un abanico de lavas que se extienden desde su base hasta el mar. Se trata de un campo de coladas de no más de 10.000 años de edad, donde hoy buenas manifestaciones de grandes unidades de elementos goemorfológicos (cuevas, lavas “a a”, jóvenes, hornitos, etc), que la vegetación ha sabido colonizar con éxito, pero de la vegetación hablaremos en el siguiente apartado. Prácticamente todos los materiales que conforman el área pertenecen a la serie volcanoestratigráfica, N, las únicas excepciones son determinados afloramientos de la serie III a modo de islotes, como son los Marcos del Corcho y la montaña de El Mar. El malpaís recibe la influencia de los vientos alisios que desde la cercana playa del Socorro transportan ingentes cantidades de arena hacia la reserva. De carácter histórico es la erupción del volcán de Las Arenas, situado en la caldera de Pedro Gil, en la cabecera del valle. El fenómeno se inició en febrero de 1.705, formándose una corriente de lava que a favor de la pendiente corrió hacia el mar, dando lugar a un malpaís de más de 12 km. de longitud. En los primeros momentos amenazó con destruir los pueblos de Arafo y Güimar; sin embargo, esto no llegó a ocurrir gracias a que la lava siguió el cauce del barranco de Arafo, al que cegó en su totalidad. La erupción causó enormes destrozos en los terrenos agrícolas, pero más grave aún fue la pérdida de numerosos manantiales. En la actualidad este malpaís se extiende prácticamente desde la dorsal montañosa hasta la costa. Su anchura media tiende a disminuir conforme ascendemos, para luego quedar reducida a unos pocos metros en el lugar donde se detuvo la colada, a poca distancia del litoral. La tradición concede a este hecho un carácter milagroso, porque de continuar su recorrido, la corriente lávica, hubiese sepultado la ermita donde actualmente se venera la Virgen del Socorro. En el valle destacan manchas oscuras de malpaíses procedentes de distintas erupciones discontinuas en el tiempo. Quizás la erupción más antigua sea la originada por el volcán de la Media Montaña en los altos de Arafo y Candelaria, que llega hasta proximidades de la costa. 2.- Características climáticas Por su situación, en la parte baja del valle de Güimar, el malpaís se ve afectado por el régimen eólico de los alisios, que soplan con notable constancia desde el primer cuadrante. Además, la proximidad al mar explica la aparición de un régimen de alisios alternantes que durante el día se dirigen tierra a dentro, mientras que por la noche tienen sentido opuesto. El régimen regular del viento, así como de las temperaturas y precipitaciones se ven modificados en ciertas ocasiones debido a alteraciones en la dinámica general de la atmósfera, ocasionados por la llegada del aire procedente del vecino continente (“tiempo sur”), por irrupciones de aire frío polar o por la aparición de borrascas atlánticas. Dichas perturbaciones meteorológicas son los responsables, según los casos, de los tiempos secos y calimosos o de los aguaceros más o menos notables en nuestra región. A lo largo de los 17 años de que consta la serie de registros que hemos analizado, las precipitaciones presentan un valor medio anual de 181,7 mm. No obstante, las lluvias tienen un carácter interanual marcadamente errático dentro de la serie, oscilando entre los 56 mm. del año más seco (1.975) hasta los 575 mm. del año más lluvioso (1.977). Por otra parte, la distribución de las precipitaciones es desigual a lo largo de los meses, registrándose un período de sequía casi absoluta entre mayo y septiembre. El mes más lluvioso suele ser febrero, seguido de abril y de diciembre. Cabe poner de relieve, ya que el tema sobre esto, las fuertes lluvias caídas en abril de 1.977, cuando se registraron 476,4 mm. En lo que se refiere a las temperaturas, la media anual es de 19,5 ºC, siendo enero el mes más frío (16,2 ºC) y agosto el mes más cálido (23,3 ºC). Por tanto, la diferencia entre las medias termométricas correspondientes al mes más cálido y al mes más frío es de 7 ºC. Respecto a las temperaturas extremas, la máxima absoluta, se registró en septiembre de 1.987 con 40 ºC, siendo en febrero de 1.987 la temperatura más baja con 7 ºC. La humedad relativa media, en torno al 70%, está justificada por la cercanía al mar y por régimen dominante de los vientos alisios. Por último, cabe destacar la elevada insolación que recibe este sector del valle de Güimar, superior a las 2.500 horas de sol anuales. 3.- Formaciones Vegetales Aunque desde el punto de vista fisionómico lo que capta la atención en el paisaje es la flora y la vegetación vascular, correspondiente, en sentido amplio, al dominio del tabaibal cardonal, un estudio más profundo del territorio nos permite reconocer una rica flora y vegetación criptogámica. De este modo, en el intermareal se puede estudiar la vegetación algal, mientras que en la superficie de las lavas, especialmente en los puntos más prominentes y expuestos al viento, así como en los roquedos y cantiles, existentes en las laderas y cráter de Montaña Grande, se asienta una interesante flora liquénica; así mismo, en microhábitats terrestres orientados al norte se establecen otras especies de líquenes y diversos biófitos, (musgos, hepáticas), de escasa importancia, dada la aridez reinante en estos parajes. El malpaís de Güimar alberga uno de los mejores cardonales y tabaibales de Tenerife y de toda Canarias, el cual cuenta además con una formidable riqueza florística, (más de un centenar de especies). Una de las más representativas en el malpaís de Güimar es la (Euphorbia Canariensis) o Cardón y la (Eufhorbia Balsamifera) o Tabaiba dulce. Las comunidades de líquenes encuentran también en estos parajes una óptima representación, en un marco ideal para el estudio de la colonización de las lavas; estos líquenes, dependiendo del tipo de líquen que sea le da un tono de color a la roca sobre la que se expone. A continuación pondremos de sobresalto algunas de estas especies. Líquenes:
Podemos diferenciar tres tipos de vegetación algal en el litoral del malpaís, dependiendo de la morfología del suelo sobre el que se desarrollan: callaos, plataformas y cantiles.
Por último, el límite inferior de las mareas viene marcado, como en el caso de las plataformas, por la franja de Cystoseira abies-marina. Tabaibal: Podemos distinguir dos clases de tabaibas:
Cardonal: Por encima del tabaibal dulce del Malpaís, más alejado de la costa, se sitúa el cardonal, en una banda ancha que desciende en diagonal hasta las proximidades de El Puertito. En la ladera de Montaña Grande y en la superficie del interior del cráter destacan algunos rodales de cardones, que corresponden a restos empobrecidos de esta comunidad. Esta formación vegetal constituye una asociación endémica de la isla de Tenerife, y en la que predominan los cardones, que dan carácter fisionómico a la misma, desarrollados como el tabaibal dulce sobre litosuelos. Estos cardonales semidesérticos climáticos, poseen un fiel cortejo florístico que suele refugiarse en su interior, aprovechando su especial estructura candelobriforme, constituyendo la denominada unidad cardón. En ella sobresalen varias especies lianoides como por ejemplo el cornical, el tasiago y la esparraguera. En esta comunidad es frecuente la presencia de la tabaiba amarga; además en el Malpaìs es localmente abundante el balillo, que cuendo se refugia en la planta dominante puede superar los dos metros de altura, mientras que en el exterior de ésta solo alcanza algunos decímetros al encontrarse fuertemente sometida al paso de las cabras y de los conejos. Cerrillar - Panascal: Sobre la franja arenosa interior, producida por acumulaciones eólicas de la arena procedente de la playa de La Entrada, que atraviesa diagonalmente el espacio en dirección NE, SW y asciende hasta la mitad de la ladera E de Montaña Grande, se asienta una formación gramínica pseudoesteparía caracterizada por la presencia de varias hemiceiptófitas: el cerrilo (Hyparrhenia hirta), el penasco o grama (Cenchrus cialiaris), el rabo de burro (Aristida adsensionis) y Tetrapagon villasus. En su aspecto más típico sólo acompañan a las especies características ejemplares aislados de corazoncillos (Lotus sessilifolius), tomillos de burro (Micromería hyssopifolia) y aulagas (Launea arborescens). Este sustrato no parece apropiado para el tabaibal - cardonal, pues actúa como barrera en la expansión de esta formación vegetal, de la que sólo es frecuente un elemento, el balo (Plocama pendula), que subsiste a su enorme sistema radicular. 3.- Fauna Desde el punto de vista faunístico, y restringiéndonos exclusivamente al medio terrestre el Malpaís posee una extraordinaria biodiversidad, protagonizada sobre todo por la multitud de especies de invertebrados. Asociados a la flora, hay igualmente una rica entomofauna con más de doscientas especies y una altísima endemicidad (85%). Entre ellas destacan, por su carácter endémico y su interesante papel ecológico, las ligadas a los cardones y tabaibas, así como las que viven en el suelo y en el interior de las cavidades volcánicas. En ocasiones, elementos concretos de la flora, como el cardón, tienen varias docenas de atrópodos dependiendo de ellos, algunos tan característicos como lo es el escarabajo longicanario endémico. Varias especies de vertebrados viven también en este territorio, pasando menos desapercibidos que los invertebrados pese a estar presentes en mucho menor número que éstos. Vertebrados: La hornitofauna, constituye el mejor grupo de vertebrados representado en este territorio. Algunas especies presentes son: el bisbita la corruca tornillera, el canario, camachuelo trompetero, el cernícalo, el búho chico, el vencejo unicolor, la tórtola, la perdiz moruna, el alcaudón real, etc. La zona costera es visitada por la gaviota argéntea, así como por el charrán común y por varias especies de limículos. Entre estas pueden citarse las siguientes: el chorlitejo grande, el vuelvepiedras, el zarapito trinador, el chorlitejo gris, andaríos chico, etc. De las aves marinas destaca la pardela cenicienta, que nidifica en grietas y tubos volcánicos del malpaís. Se considera también otra ave marina, al petrel de Bulwer, que podría criar en estos hábitats. La herpetofauna está bien representada por el lagarto, mientras que el perenquén y la lisa son más difíciles de observar. Todas las especies de mamíferos que se encuentran en este espacio son no autóctonas: el erizo moruno, el conejo, las ratas, el ratón y el gato. Todas ellas representan, amenazas potenciales para la flora y fauna nativa. Invertebrados: Aunque las condiciones climáticas y edáficas no son muy favorables, en este paraje se han encontrado un total de cuatro especies, todas ellas endémicas de Tenerife: Canariella hispídula , hemisicla bethencourtiana, Pomatias laevigatus y Hemisicla inutilis. Esta ultima restringida geográficamente al este de la isla de Tenerife, está considerada como la única especie amenazada de las ya dichas. El medio cavernícola, presente en este espacio natural, alberga interesantes formas biológicas, muchas de las cuales poseen insólitas adaptaciones para poder vivir en un mundo tenebroso, atrofia y carencia de órganos de la visión, pérdida total o parcial de la pigmentación, alargamientos de patas y antenas, ablandamientos del esqueleto externo, etc. Entre las especies de invertebrados encontrados en el tubo de Cueva Honda destacan, por su especial interés biológico, los siguientes: Dysdera propinqua (arácnido endémico), Schizomus portoricensis (especie centroamericana) y Loboptera subterránea (endemismo tinerfeño relativamente frecuente en el medio cavernícola). Varios lepidópteros (mariposas) participan en la entomofauna del malpaís, predominando un número de especies en las mariposas nocturnas. En lo que a las mariposas diurnas se refiere, algunas especies, como Cynthia cardui, Vanessa atalanta, Pieris rapae, Pontia daplidice, Colias crocea, Danous plexippus y Lycaena phlaeas, pueden encontrarse en este paraje de forma más o menos habitual. Uno de los mayores grupos de insectos son los Himenópteros (abejas, abejones, avispas y hormigas). En general, presentan un destacado interés ecológico por su papel como agentes polinizadores de muchas especies de la flora silvestre del malpaís. Además de varias decenas de abejas y avispas, la mayor parte de las cuales son exclusivas en Canarias o en Tenerife. También existen cuatro especies diferentes en el malpaís. Pero los insectos más diversamente representados son los Cleópteros (escarabajos). En el paraje natural (incluyendo el malpaís, arenales, zonas costeras, conos volcánicos y zonas humanizadas), se han comprobado que existen unas cien especies pertenecientes a treinta y dos familias de escarabajos. A continuación le indicamos dos de ellas:
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